Usar mejor la tierra, objetivo principal de la búsqueda de una metodología para la evaluación de tierras

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Ayer la Universidad Nacional emitió un boletín anunciando una metodología de evaluación de tierras. Según la entidad, “La metodología trabajada por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia, en convenio con la UPRA (Unidad de Planificación Rural Agropecuaria), entidad adscrita al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), se aplicará en todo el país para la significación de usos agropecuarios”… “El objetivo es ordenar el uso de la tierra en Colombia por medio de la caracterización de las áreas y la zonificación, que indican los sectores más apropiados para cada uno de los usos que se puedan dar”.

carlos alberto gutierrezY el boletín añade: “El objeto fundamental de la evaluación de tierras parte de la vocación de las unidades de tierra del mapa de suelos escala 1:100.000 del Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Se busca, entre otros aspectos, identificar los requerimientos generales de distintos tipos de productos y cultivos, además de variables socioeconómicas y ambientales que definen las opciones en donde la utilización sea la más óptima en materia productiva”.

El objetivo es bastante obvio y beneficioso: usar mejor la tierra y evitar esa costumbre colombiana tan frecuente de trabajar según las modas del momento, tanto con razas ganaderas como con cultivos, pero sin mayor análisis de factibilidad distinto a pensar con el deseo.

Los observadores del campo colombiano saben que es frecuente que se ponga de moda un pasto de corte, por ejemplo, descrito como la panacea nutricional de la ganadería y que se extienda su uso, solo para descubrir después que su mayor mérito fue la campaña de mercadeo que lo lanzó y que no tiene la precocidad, ni la rusticidad, ni las proteínas prometidas. Hace unos años el furor lo causó el cultivo de Maracuyá, que invadió el país, y de las miles de hectáreas sembradas quedan apenas una fracción. Con algunas razas bovinas europeas pasó algo similar, aunque en esta industria el país ya ha madurado y sabe el valor de los cruces entre bos indicus y bos taurus en nuestros climas más calientes.

Esta nueva metodología se beneficiará del censo agropecuario que el gobierno ha prometido implementar, y viceversa, ya que se podrán identificar de una vez los cultivos que están en el sitio equivocado y ahorrarle al país y a sus productores del campo otro nuevo trauma y otra nueva quiebra. Según el boletín de la Universidad Nacional, “Cultivos, número de hectáreas, costos, ingresos, ganancias y limitantes existentes son los elementos que ofrece la metodología como base para que los departamentos, municipios y secretarías de agricultura organicen, planifiquen y mejoren el campo agropecuario”.

No creemos que las entidades oficiales harán las transformaciones del campo con solo tener la nueva metodología disponible, pero sí podrán ofrecer incentivos tributarios para que el sector privado siembre los plantíos más convenientes en cada lugar y para que el Gobierno financie y asesore a los campesinos de cada sector. Ya basta del sistema absurdo de prueba y error.

Tomado de ElUniversal.com.co

Carlos Alberto Gutierrez Robayo.

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