Comité acusa de fraude a investigadora japonesa de células STAP

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Carlos ALberto Gutierrez

Carlos ALberto Gutierrez

La joven científica japonesa Haruko Obokata, autora de una investigación sobre las células denominadas STAP, cometió irregularidades incompatibles con los principios de la ciencia, anunció este martes el comité de investigación de sus trabajos.

“Al mezclar imágenes procedentes de experiencias diferentes y utilizar datos anteriores, la profesora Obokata ha actuado de una forma que no se puede permitir”, escribió el comité tras detallar los problemas detectados en los resultados de su investigación.

“Esto no se puede explicar solo por su inmadurez”, agregó.

Los trabajos presentados recientemente por Obokata en la revista británica Nature eran considerados muy prometedores para la medicina regenerativa.

Pero “teniendo en cuenta la pobreza de las notas de su laboratorio, es absolutamente evidente que va a ser muy difícil para cualquier otra persona seguir y entender sus experimentos, lo que supone un serio obstáculo para un intercambio sano de información”, añadió el comité.

“La actuación de Obokata y la forma acelerada en que ha gestionado sus datos nos llevan a concluir que carece no solo de ética sino de humildad y de integridad”, aseguró.

Haruko Obokata es una joven investigadora de 30 años, directora de una unidad de investigación del instituto público Riken.

En enero publicó en dos partes en la revista científica británica Nature una tesis que presenta un método de creación de células pluripotentes a partir de células maduras.
El procedimiento, que parecía a primera vista potencialmente revolucionario, consistía en estimular propiedades de defensa de células sometidas a un estrés particular para hacerlas volver a un estadio anterior, casi embrionario, sin pasar por manipulaciones genéticas.

Pero poco después, uno de los coautores pidió la retirada de estas publicaciones, alegando que parte de los datos publicados eran falsos, lo que desencadenó un escándalo en Japón.

En consecuencia, se creó un comité de investigación para estudiar los fallos señalados (imágenes manipuladas, sacadas de otros lugares, etc), que señaló dos acciones fraudulentas.

Las conclusiones del comité de investigación no significan sin embargo que las células STAP sean una pura invención y que no existieran nunca.

“Determinar si las células existen o no exige estudios adicionales que van más allá de las competencias del comité de investigación, cuya misión era simplemente determinar si hubo o no irregularidades en la tesis que presenta los resultados de los trabajos”, insistió uno de los miembros del comité, el profesor Shunsuke Ishii.

La responsable de estas irregularidades es la investigadora Obokata, pero los otros participantes deberían haber ejercido mejor sus funciones de control, precisó.

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